Telecinco pide una ilegalidad
Dimarts
1 Desembre 2009 -
01:24
A finales del pasado mes de junio un grupo de intelectuales nacionalistas españoles firmaban el Manifiesto por la lengua común, que muy pronto se hizo público entre los medios de comunicación. El manifiesto es un texto ofensivo y con rasgos propios de racismo lingüístico en el que pretende relegar el catalán, vasco y gallego a lenguas de segunda fila, folclóricas, un estilo más propio de la época franquista que de una democracia consolidada. Entre los adheridos de este manifiesto encontramos el canal de televisión Telecinco, un canal privado que actúa con la concesión pública y que ha ofrecido su medio para ayudar a difundir el manifiesto.
Además de adherirse a las quejas contra Telecinco, por razones de defensa de la democracia, la libertad, el respeto y la diversidad, queremos en este momento pedir a esta empresa que retire su apoyo a la campaña ya que, según se desprende de la sentencia del Tribunal Supremo, este manifiesto y, por tanto, Telecinco, están pidiendo una ilegalidad.
El Supremo rechaza que los padres puedan escoger el idioma en el que estudian sus hijos. El fallo considera "absurdo" permitir la libre elección en la enseñanza, ya que abriría la puerta a que todos pudiesen "reivindicar una instrucción impartida en cualquier idioma en cualquiera de los territorios "El Tribunal Supremo rechaza que los padres puedan elegir el idioma en el que estudian sus hijos. FuenteAprovechamos para dar a conocer la campaña iniciada desde la Plataforma per la Llengua, lo encontró inaceptable la postura de Telecinco y por eso propusieron enviar la queja a la cadena ya sus principales accionistas, y quejarse a través del formulario www.telecinco.es/contacta, con un texto personal o copiando y pegando la carta de abajo.
Carta a Telecinco
Apreciado Sr. Consejero Delegado Paolo Vasile,
Le escribo para manifestar mi protesta por la inexistencia de contenidos en catalán en la programación de Telecinco y por la adhesión de Telecinco al “Manifiesto por la lengua común” que un grupo de intelectuales nacionalistas publicó en el periódico EL MUNDO el pasado 23 de junio.
Este manifiesto exige la negación de derechos a las minorías lingüísticas de España, consagrando al mismo tiempo su desigualdad ante la ley, con el argumento de que el castellano es una lengua superior y que sus hablantes, por lo tanto, deben poseer más derechos que los ciudadanos que hablan el catalán, el gallego o el vasco como primera lengua. Si se hiciese el mismo razonamiento respecto a las mujeres, el manifiesto sería sexista, y si se hiciese en relación con las personas negras, nadie albergaría duda alguna de su carácter racista. En este sentido el manifiesto es contrario a la Constitución española, que proclama la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley.
El manifiesto, pero, no sólo considera a los catalanohablantes, gallegohablantes y vascohablantes como ciudadanos de segunda, sino que manifiesta una posición totalmente contraria a la diversidad cultural y el multilingüismo, realidades plenamente enraizadas en la Europa de nuestros días. Opiniones como las del manifiesto son peligrosas porque pueden conducir a la discriminación y a la violencia contra las minorías, acciones de las que por desgracia ya hemos sido testigo en otros contextos y momentos históricos.
La adhesión al manifiesto por parte de su cadena es, en consecuencia, un hecho muy grave, ya que un medio de comunicación privado en régimen de concesión del espacio radioeléctrico público tiene el deber de fomentar los valores democráticos, de tolerancia y de protección y respeto a las minorías. Su adhesión a este texto no representa únicamente una enorme falta de respeto contra la lengua y la cultura de algunos de los más populares profesionales que trabajan en Telecinco, sino también contra la misma audiencia de Telecinco en Cataluña, es decir, contra sus propios televidentes.
Entiendo pues que su emisora nos considera a mí y a cualquier otro televidente catalanohablante, gallegohablante o vascohablante ciudadanos de segunda, y por lo tanto deduzco que no están ustedes interesados en mi consumo televisivo.
Así pues, les comunico que a partir de ahora procuraré no mirar Telecinco, un comportamiento que recomendaré a mis familiares, amigos y compañeros de trabajo. Por otro lado me reservo el derecho de protestar ante el Ministerio de Industria por el mal uso que realiza Telecinco de su concesión de espacio radioeléctrico público y el derecho de presionar a las empresas anunciantes para que dejen de contratar tiempo de publicidad en Telecinco.
Cordialmente,
<>
Font:
Responsabilitat Global
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